Poemas V
Abismo
Me despierto vacío,
rodeado de los estragos
que tu ausencia
provocó en mi noche.
Lágrimas secas como minas de sal
atenazan mis pestañas.
El abismo del alcohol
se respira agriado en el ambiente.
Alguien, ¿tú?, sacude invisible
mi cabeza, apunto de estallar.
Me repito ¡basta, olvídalo ya!
una vez más.
Pero temo la enguadañada noche,
que traerá de nuevo tu ausencia a mi cama.
Que volverá a torturarme.
Si al menos me llevara, por fin, hoy consigo...
Temblar
rodeado de los estragos
que tu ausencia
provocó en mi noche.
Lágrimas secas como minas de sal
atenazan mis pestañas.
El abismo del alcohol
se respira agriado en el ambiente.
Alguien, ¿tú?, sacude invisible
mi cabeza, apunto de estallar.
Me repito ¡basta, olvídalo ya!
una vez más.
Pero temo la enguadañada noche,
que traerá de nuevo tu ausencia a mi cama.
Que volverá a torturarme.
Si al menos me llevara, por fin, hoy consigo...
Temblar
Temblar, el miedo, el debut.
La emoción por estrenar,
exponerse, abrirse en canal.
Y dejar que todos vean,
que todos sepan,
que escuchen lo que yo, por fin,
me atrevo a mostrar.
Y dejarlo atrás.
¿Y dejarlo atrás?
No lo sé.
En el fondo solo espero
que la mochila sea algo más liviana,
más fácil de llevar.
Humedad
Puedo oler como te sientes,
paladear la oscuridad de tu mirada,
tocar tu desesperación,
la humedad de la caverna
en que te escondes.
Mas no sé como auxiliarte.
Se me ocurre que me mires,
que te ancles a mis ojos.
Mírame bien y quizá, tal vez,
puedas llegar a verte reflejado.
A ver lo que yo veo en ti,
y salir de esa prisión
en la que tu mismo te has encerrado.
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