Poemas VII
Cuchillos
Lo supe tarde, lo entendí a destiempo.
No vi venir los cuchillos
en sus mordaces palabras.
Ni tampoco el veneno
en aquel gesto desdeñoso.
Me cautivó esa guapura salvaje
que escondía sus aristas,
ávidas de inyectar su ponzoña
a algún pardillo despistado.
Ahora estoy en su red,
envuelto en su telaraña.
Perdida ya la esperanza,
boqueando mi rendición.
Ahí se acerca, puedo verlo, no me importa.
Enfila con su aguijón mi corazón,
ya entregado a su causa.
Voy a morir por él, con él, en él.
Espero que devore mis restos
y poder así habitarlo eternamente.
Sumergida
El fin del mundo se acerca,
el segundo diluvio universal,
el definitivo,
golpea con saña mis ventanas.
A mi no me importa.
Mi sofá, me acoje,
mi manta me protege,
y sumergida en este libro
me alimento.
Peces
Los pájaros que habitan mi cabeza
revolotean nerviosos.
En mi estómago
los peces nadan
Inquietos,
las mariposas aletean
alborotadas en mi pecho.
Mis dedos son culebrillas
que se contraen vergonzosos.
Mis piernas troncos
de repente incapaces de avanzar.
Mis pies, como piedras del camino,
no osan siquiera mirar.
Solo una parte del zoo de mi cuerpo
que no voy a nombrar,
se quiere asomar.
Y es que otra vez, de nuevo,
lo veo pasar.
Espero que las cotorras
que anidaron en mi lengua,
tan prestas otras veces
a escandalizar al personal,
se atrevan hoy a hablar...
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