Yo contra mi mismo
Miro a los otros. Los veo y la emoción me recorre entero, pugna por buscar una salida, lo intenta a través de mi vello erizado pero no puede, y finalmente halla un camino, liberándose en forma de lágrima que serpentea discreta por mi mejilla.
Pero tío, ¿se puede ser más cursi? Te mola lo que hacen, te mata la envidia; las cosas por su nombre.
Alguno dijo el otro día que no sabía lo que es la vergüenza. Yo estaría encantado de presentársela, vive en mí. Se la regalaría, adornada con un lazo rojo bien grande, rojo como mis mejillas cuando ella se hace ver. Pero sería un regalo envenenado para un amigo. Ojalá ella decidiera abandonarme por su propia voluntad. Estaría encantado de señalarle el camino, pero, ¿como?.
Joder, pues ponte ya las pilas, que a la de tres esto se acaba. Y se te va a quedar una cara de amargado si sigues así que a tu lado Becquer parecerá el tío más cachondo de la fiesta.
Yo lo intento, me preparo mentalmente, estudio mis movimientos, intento verme a mí mismo creando algo que satisfaga mi ego en forma de elogios y aplausos.
Como siempre, buscando la aprobación, la palmadita en la espalda. Pero bueno, ¿es que no escuchas nada? Olvídate de una vez de ti mismo, de tu ego, y de todas esas gilipolleces. Por muy alelado que estés algo habrá dentro de ti que valga la pena.
Tienes razón, voy a bucear en mi interior, a recorrer los recovecos de mi alma en busca de mi esencia, de mi presencia. Escudriñaré cada rincón hasta hallar aquello que soy.
A ver, a ver, o sea, céntrate. Otra vez tu puto mental analizando todo. Deja tu mente quitecita de una vez. Solo haz, y ya está. Haz. Sin pensar. De ahí saldrá lo que tenga que salir, será una mierda, o será algo bonito, hará reir o llorar, pero serás tú, aunque sea sólo un instante, serás tú, no lo que has visto, ni lo que sabes, tampoco tu vida o la memoria de tus putas heridas. Olvídate de todo y entrégate a hacer algo feo, quizá, pero por ser tuyo de verdad algo que valga la pena para ti.
Me muero de miedo y frustración, ¿podré yo hacer eso que dices? Pero la soga ya aprieta demasiado. O me libero de ella o aquí termina todo. Voy. Apenas puedo respirar. Doy un paso, siento la soga en mi cuello. Dejo de pensar.
Tío, estás fatal. No quisiera estar en tu piel, pero no me queda otra.
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