Jeribeques
Jerez, jerezano, jerga, jergafasia, jergón, jergueta, jerguil, jerguilla, jeribeque, jeribeque.
Jeribeque: contorsión o movimiento de brazos en el aire, sin objeto aparente.
Doy vueltas sobre mí mismo, salto, mis brazos azotan el aire en todas direcciones, giro, giro giro, me precipito al suelo sin pensarlo, mi cuerpo se arrastra lentamente, mis pies empujan contra el pavimento para propulsarme hacia delante, mis manos se aferran a una cuerda que no veo, tiran de ella, me vuelvo del revés, enrosco mi cuerpo como una cochinilla amenazada y ahí me quedo, me quedo, me quedo, sin más me desperezo y salto, ahhh!, de nuevo en pie, avanzo en pequeños pasos, mis brazos dibujan trazos invisibles sin sentido, pero yo los veo, puedo ver formas y colores, lazos rojos, cintas que forman serpientes imposibles, reptan a mi alrededor y bailan conmigo, se acercan, me rodean, acarician mis piernas, ascendiendo sinuosamente hacia mi cintura, yo me dejo hacer, ya no soy yo, me rodean una y otra vez, ganando mi torso, envuelven mi cabeza y vendan mis ojos, ya no soy yo, no puedo ver, y mi escucha se despierta, una música de ritmo acelerado hace que mis brazos dancen libres, vuelan, golpean el aire, escalan paredes como madreselvas enfurecidas, y esta vez, a la tarde sus flores no se abren, me lanzo al vacío, de repente mis ataduras se aflojan hasta desvanecer, nada me retiene ya, me sé libre por primera vez, siento vértigo, no sé qué hacer con mi libertad, caigo al vacío, me precipito, mi cuerpo gira como un tornado, soy un torpedo en busca de un objetivo, acelero, dejando a mi paso una estela de fuego, tan solo unos metros me separan del suelo, el impacto es inminente, inevitable, casi puedo palpar el suelo con la punta de mis dedos, sentir su violencia en mi cara y en todo mi cuerpo, entonces cambio el rumbo, despegándo de nuevo, y planeo, desacelerando paulatinamente, observandolo todo, desde la calma, miro alrededor y oigo una voz, “inspira, inspira, inspira, exhala, exhala, exhala, muchas gracias”.
Así le expliqué a mi abuela mi experiencia primera en la clase de labo. Ella, me miró, con media sonrisa. Me dijo: “o sea, hijo, te has pasado la clase haciendo jeribeques…”
Comentarios