Algunos poemas I
Silbar
No puedo hablar,
no puedo hablarte.
Quiero gritar
Y también cantarte.
Mi boca se cierra.
Mis labios presionan.
Uno contra el otro
oprimen palabras.
Mas sin proponerlo
un tenue orificio
Se abre entre ellos.
Por fin tú me miras.
Silbar, Silbar, Silbar...
no puedo hablarte.
Quiero gritar
Y también cantarte.
Mi boca se cierra.
Mis labios presionan.
Uno contra el otro
oprimen palabras.
Mas sin proponerlo
un tenue orificio
Se abre entre ellos.
Por fin tú me miras.
Silbar, Silbar, Silbar...
Oscuridad
Me atenaza el miedo,
moverme no puedo,
me siento perdido,
Nada que hacer hay.
Pero ya más no quiero
tras mil parapetos
seguir escondido.
¡Esto es lo que hay!
Los ojos cerrados,
frente al abismo varado.
La paz ha llegado:
es la oscuridad.
Es la oscuridad
la que me trae paz
la que grita locuaz:
baila con tus miedos,
vive en libertad.
Coser
Entre lágrimas desconsoladas
voy recogiendo pedacitos,
algunos esparcidos por el suelo,
otros incrustados como dagas
en la pared, o en el tronco viejo
de algún árbol despistado.
Me diste la libertad,
abriste de par en par
las puertas de mi prisión.
A respirar la vida me fui habituando
a tu lado.
Caminamos juntos,
y ahora te vas, de repente
no estás más a mi lado.
Pero me has hecho fuerte,
me has empoderado.
Voy a coser los pedazos de mi corazón
bañado en lágrimas,
pero aún así rememorando
cada instante compartido,
atesorando ese tiempo
en que nuestras vidas
fluyeron de la mano.
voy recogiendo pedacitos,
algunos esparcidos por el suelo,
otros incrustados como dagas
en la pared, o en el tronco viejo
de algún árbol despistado.
Me diste la libertad,
abriste de par en par
las puertas de mi prisión.
A respirar la vida me fui habituando
a tu lado.
Caminamos juntos,
y ahora te vas, de repente
no estás más a mi lado.
Pero me has hecho fuerte,
me has empoderado.
Voy a coser los pedazos de mi corazón
bañado en lágrimas,
pero aún así rememorando
cada instante compartido,
atesorando ese tiempo
en que nuestras vidas
fluyeron de la mano.
Marcescente
Estás muerto.
Entre luces y suspiros
estás muerto,
pero nadie lo sabe.
Entre sombras y risas
estás muerto,
pero todos te hablan.
Todos te miran,
ellos esperan todo de ti,
y tu nada puedes dar ya,
porque… Sí, estás muerto.
Te mantienes en pie,
marcescente como hoja de roble,
pareces brillar, pero no.
Te mueres, estás muerto,
nada queda ya dentro de ti.
Y todos te admiran.
Y es que la muerte te sienta tan bien…
Comentarios